Este artículo forma parte de una colaboración pagada con 4DDiG.
Windows 11 26H2 está cada vez más cerca y, como ya estoy probándolo en uno de mis equipos, hay una cosa que revisaría antes de lanzarme a actualizar: el espacio disponible en la unidad C.
Y no lo digo solamente porque Windows necesite espacio para descargar e instalar una actualización. En las versiones actuales del sistema, Microsoft está apostando cada vez más por herramientas de recuperación que pueden reparar Windows, reinstalar componentes utilizando Internet o incluso devolver el equipo a un estado anterior cuando algo sale mal.
Todo eso hace que tener la unidad C permanentemente al límite sea una situación que, personalmente, prefiero evitar.
Precisamente eso me ocurrió en el ordenador que utilicé para mis pruebas. Cuando abrí el Explorador de archivos, la unidad C estaba prácticamente llena y aparecía en rojo.
La primera reacción podría ser la de siempre: borrar archivos, desinstalar programas y empezar a buscar desesperadamente qué está ocupando espacio.
Pero antes de eliminar nada hice algo mucho más importante: miré cómo estaba distribuido el disco completo.
Y ahí estaba la sorpresa.
A mi SSD realmente no le faltaba capacidad. Tenía otra partición con bastante espacio disponible. El problema era que ese almacenamiento no estaba donde lo necesitaba: C se había quedado pequeña mientras otra partición tenía espacio de sobra.
Así que, en lugar de borrar programas que utilizo, decidí redistribuir el espacio del disco y ampliar la unidad C sin reinstalar Windows.
En esta guía te enseño qué revisaría antes de actualizar a Windows 11 26H2, cómo saber si realmente necesitas liberar archivos o ampliar C y cómo hice yo el proceso utilizando 4DDiG Partition Manager.
Por qué revisaría la unidad C antes de actualizar a Windows 11 26H2
Normalmente pensamos en la unidad C como “el sitio donde está Windows”, pero en realidad pasan muchas más cosas dentro de ella.
Además del propio sistema operativo, C suele almacenar aplicaciones, perfiles de usuario, archivos temporales, componentes de Windows Update y diferentes archivos que el sistema necesita durante operaciones de mantenimiento y recuperación.
Eso significa que dejar la partición del sistema permanentemente al límite no es especialmente recomendable, y menos todavía antes de instalar una actualización importante.
En mi caso, este tema me llamó especialmente la atención mientras probaba Windows 11 26H2 porque Microsoft está trabajando bastante en cómo Windows intenta recuperarse cuando algo sale mal.
Una de esas herramientas es Recuperación rápida de equipo. La idea es que, si Windows deja de arrancar correctamente, el entorno de recuperación pueda conectarse a Internet, buscar una solución proporcionada por Microsoft e intentar resolver el problema.
También tenemos la reinstalación desde la nube, que permite recurrir a Internet para obtener los archivos necesarios cuando necesitamos reconstruir o reinstalar Windows. Puede ser especialmente útil cuando los archivos locales utilizados para recuperar el sistema están dañados.
Y existe además la posibilidad de devolver el ordenador a un estado anterior mediante las herramientas de restauración disponibles en Windows.
El objetivo aquí no es entrar a fondo en todas las novedades de recuperación de 26H2. De hecho, no todas estas herramientas son exclusivas de esta versión. Lo importante es entender el contexto: Windows necesita margen de almacenamiento para actualizarse, mantener el sistema y ejecutar determinadas operaciones de recuperación.
Por eso, cuando vi mi unidad C prácticamente llena, no quería limitarme a ignorar el aviso hasta el día en que una actualización necesitara más espacio.
Si tienes pensado instalar esta versión cuando llegue a tu equipo, también puedes consultar esta guía específica sobre cómo actualizar Windows 11 26H2 para revisar el proceso antes de empezar.
Qué puede estar ocupando espacio en la unidad C
Que C esté llena no significa automáticamente que tengas que hacerla más grande.
Antes deberíamos preguntarnos qué está consumiendo el almacenamiento.
Entre los candidatos habituales están:
- aplicaciones y juegos instalados;
- archivos de la carpeta Descargas;
- vídeos y fotografías;
- archivos temporales;
- componentes de actualizaciones;
- restos de instalaciones anteriores;
- cachés de diferentes programas;
- archivos del propio sistema;
- datos almacenados dentro del perfil de usuario.
Si encuentras 80 GB de vídeos que ya no necesitas, probablemente no tenga sentido modificar las particiones. Puedes moverlos a otra unidad o a un disco externo.
Pero existe otro escenario, y es precisamente el que me encontré yo: los archivos y programas que hay en C son necesarios, pero otra partición del mismo disco dispone de muchísimo espacio libre.
En ese caso, el problema no es necesariamente que te falte almacenamiento.
Puede ser simplemente que esté mal repartido.
Por qué tener C al límite puede darte problemas durante una actualización
Una actualización de Windows no consiste únicamente en descargar un archivo y sustituir una versión por otra.
Durante el proceso se descargan componentes, se preparan archivos, se realizan cambios en el sistema y puede ser necesario conservar temporalmente información que permita completar o revertir determinadas operaciones.
Por tanto, actualizar con C prácticamente llena añade una dificultad que podemos evitar.
Esto no significa que debamos obsesionarnos con conseguir una cantidad absurda de almacenamiento libre. Lo que sí haría es evitar llegar a una actualización importante con la barra de C constantemente en rojo.
En mi máquina la situación era exactamente esa, así que antes de continuar con mis pruebas de Windows 11 26H2 decidí resolver el problema de raíz.
Mi unidad C estaba llena, pero al disco todavía le sobraba espacio
Este es probablemente el detalle más importante de toda la guía.
Cuando vemos C llena, solemos decir:
“Me estoy quedando sin espacio en el disco”.
Pero ambas cosas no siempre significan lo mismo.
Imagina un SSD dividido de esta manera:
- Unidad C: casi llena.
- Unidad F: mucho espacio libre.
Las dos pueden formar parte del mismo disco físico y, sin embargo, Windows las trata como particiones diferentes.
En mi caso ocurría precisamente eso.
C se había quedado pequeña para el uso que estaba haciendo del ordenador, pero otra partición tenía capacidad que no necesitaba. Por tanto, empezar a borrar aplicaciones solamente me habría dado una solución temporal.
Los programas que tenía instalados me hacían falta.
Podía pasarme una tarde entera liberando algunos gigabytes y probablemente volvería a tener el mismo problema más adelante.
Así que opté por otra estrategia: quitar parte del espacio asignado a F y añadirlo a C.
La diferencia entre espacio libre y espacio mal repartido
Aquí conviene diferenciar dos conceptos.
El primero es el espacio libre dentro de una partición.
Por ejemplo, puedes tener una partición F de 500 GB de los que solamente utilizas 100 GB. En ese caso, F tiene mucho espacio disponible, pero ese almacenamiento sigue formando parte de F.
El segundo concepto es el espacio no asignado.
Ese espacio no pertenece todavía a ninguna partición y puede utilizarse para crear una nueva o, cuando la disposición del disco lo permite, ampliar una existente.
Por eso no basta con decir:
“F tiene 200 GB libres, voy a dárselos a C”.
Primero necesitamos redimensionar la partición que tiene capacidad disponible para convertir una parte de ella en espacio no asignado. Después podremos intentar incorporar ese espacio a C.
Este pequeño detalle explica por qué muchas personas ven muchísimo almacenamiento disponible en otra unidad pero Windows sigue indicando que C está llena.
Cómo comprobar si otra partición puede ceder espacio a C
Antes de borrar nada, mira la estructura completa del disco.
Debes identificar:
- qué partición corresponde a C;
- qué otras particiones existen en ese mismo disco;
- cuánto espacio está usando cada una;
- qué datos contienen;
- cuál podría reducirse sin afectar a tus necesidades.
No asumas que una unidad que aparece con otra letra es otro disco físico. Puede ser simplemente otra partición del mismo SSD.
Y tampoco hagas lo contrario: si tienes varios discos instalados, debes comprobar cuidadosamente en cuál está C antes de realizar cambios.
En la prueba que hice para el vídeo, C y F estaban dentro del mismo disco, y F tenía espacio que podía aprovechar mejor en la partición del sistema.
Esa comprobación fue la que cambió completamente mi diagnóstico.
No necesitaba comprar inmediatamente un SSD más grande ni eliminar programas que utilizaba.
Necesitaba redistribuir el almacenamiento que ya tenía.
¿Es mejor liberar espacio o ampliar la unidad C?
No existe una respuesta universal.
Antes de utilizar una herramienta para cambiar las particiones, yo distinguiría entre estos dos escenarios:
| Situación | Qué haría primero |
|---|---|
| C está llena de temporales y archivos innecesarios | Liberar espacio |
| Hay archivos grandes que pueden guardarse en otra unidad | Moverlos |
| Hay programas que ya no utilizas | Desinstalarlos |
| C es pequeña, pero otra partición tiene mucho espacio | Valorar ampliar C |
| Todo el disco físico está prácticamente lleno | Plantear más almacenamiento |
| No sabes qué contienen las particiones | No modificar nada hasta comprobarlo |
Esta distinción es importante porque redimensionar una partición no debería ser la primera respuesta a cualquier problema de almacenamiento.
Cuándo tiene sentido borrar archivos y aplicaciones
Si descubres que C está llena porque llevas meses acumulando archivos temporales, descargas que ya no utilizas o aplicaciones enormes que no necesitas, empieza por ahí.
No hay motivo para modificar la estructura del disco cuando el problema se puede solucionar haciendo limpieza.
También puedes mover documentos personales, fotografías o vídeos a otra unidad cuando tenga sentido.
El objetivo no es conseguir una C gigantesca a cualquier precio. El objetivo es adaptar la distribución del almacenamiento al uso real del ordenador.
Cuándo tiene más sentido redimensionar las particiones
Mi caso era diferente.
Los programas que tenía instalados eran necesarios y C se había quedado pequeña, mientras que F tenía mucho más espacio del que necesitaba.
Podía continuar borrando algunos gigas cada cierto tiempo, pero habría estado solucionando el síntoma en lugar del problema.
Por eso decidí ampliar C.
Si estás en una situación parecida, puedes consultar también esta guía específica sobre cómo ampliar la unidad C, donde se explican diferentes escenarios relacionados con la extensión de la partición del sistema.
Cómo ampliar la unidad C sin reinstalar Windows
Para mi prueba utilicé 4DDiG Partition Manager, una herramienta de gestión de particiones que también utilizo en determinados trabajos con clientes.
Lo que necesitaba hacer era relativamente sencillo:
reducir F → generar espacio no asignado → añadir ese espacio a C.
Antes de comenzar, una advertencia importante.
Modificar particiones es una operación delicada. Aunque la intención sea conservar los datos, yo siempre haría una copia de seguridad de cualquier archivo importante antes de redimensionar, mover o eliminar particiones.
También debes asegurarte de que el disco no presenta problemas físicos o sectores defectuosos que puedan provocar errores durante la operación.
Una copia de seguridad no ocupa demasiado tiempo comparada con el problema que supone perder información importante.
Paso 1: identifica C y la partición que tiene espacio disponible
Al abrir 4DDiG Partition Manager podemos ver los discos y sus correspondientes particiones.
Si tu ordenador tiene varios discos, aparecerán diferenciados.
Lo primero que hice fue localizar la unidad C, que en mi caso estaba dentro del Disco 1.
Después identifiqué F, que era la partición que disponía de bastante almacenamiento libre y de la que podía prescindir parcialmente.
No avances hasta tener completamente claro qué partición estás modificando.
Confundir F con otra partición que contenga información importante puede convertir una operación sencilla en un problema serio.
Paso 2: reduce la otra partición y crea espacio no asignado
Seleccioné F y utilicé la función Redimensionar/Mover.
Aquí aparece uno de los detalles más importantes de todo el proceso.
Cuando reduces una partición, debes prestar atención a dónde queda el espacio no asignado.
En la distribución concreta de mi disco, yo necesitaba que ese espacio apareciera en el lado de F que quedaba junto a C.
Por eso no reduje la partición desde cualquier extremo.
Ajusté su tamaño para dejar el espacio no asignado entre C y F.
Después confirmé la operación y dejé que el programa redimensionara la partición.
Cuando terminó, ya podía ver claramente una nueva zona de espacio sin asignar.
Todavía no habíamos ampliado C.
Simplemente habíamos creado el espacio que íbamos a transferirle.
Paso 3: amplía la unidad C con ese espacio
Ahora seleccioné la unidad C y volví a utilizar Redimensionar/Mover.
Como el espacio no asignado estaba situado correctamente, pude aumentar el tamaño de C incorporándolo a la partición.
Ajusté el tamaño, confirmé la operación y esperé a que finalizara.
El propio programa muestra advertencias antes de realizar este tipo de cambios. Conviene leerlas y no pulsar “Sí” automáticamente por costumbre.
Si tienes documentos importantes y todavía no has hecho una copia de seguridad, este es el momento de detenerte y hacerla antes de continuar.
Paso 4: comprueba el nuevo tamaño desde Windows
No me gusta dar un procedimiento por terminado solamente porque una aplicación diga “Completado”.
Después de finalizar la operación, volví al Explorador de archivos > Este equipo para comprobar desde el propio Windows cuál era el estado de C.
Y ahí estaba el resultado que buscábamos.
La unidad que anteriormente aparecía prácticamente llena y en rojo ahora tenía bastante más capacidad disponible.
Es una comprobación muy sencilla, pero importante.
Habíamos conseguido ampliar C aprovechando almacenamiento que ya existía dentro del disco y sin tener que reinstalar Windows ni eliminar los programas que necesitaba.
El detalle que debes vigilar: dónde queda el espacio no asignado
Este punto merece una sección propia porque es uno de los conceptos que más confusión generan cuando intentamos ampliar una partición.
Tener espacio libre en otra unidad no significa automáticamente que C pueda utilizarlo.
Supongamos que tenemos:
C | F
y queremos reducir F para darle parte de su capacidad a C.
Lo que nos interesa obtener es algo parecido a:
C | espacio no asignado | F
En cambio, si después de reducir F conseguimos:
C | F | espacio no asignado
el espacio que acabamos de liberar no está situado en el mismo lugar.
Esta disposición importa especialmente cuando utilizamos herramientas que necesitan que el espacio no asignado sea contiguo a la partición que queremos ampliar.
Por eso, durante mi prueba no me limité a arrastrar el control de tamaño hasta que aparecieran unos cuantos gigabytes libres.
Me fijé en qué lado de la partición estaba reduciendo.
Parece un detalle menor hasta que te encuentras con 100 GB de espacio no asignado y descubres que no puedes incorporarlos a C de la forma que esperabas.
Esa es también una de las razones por las que prefiero utilizar una herramienta donde pueda ver gráficamente la distribución de las particiones antes de ejecutar los cambios.
El objetivo no es solamente “hacer F más pequeña”.
El objetivo es dejar el espacio resultante en una posición que nos permita ampliar C.
¿Y si quiero eliminar completamente otra partición para dársela a C?
Existe otro escenario.
Imagina que tienes una partición que ya no necesitas en absoluto.
En ese caso podrías plantearte eliminarla completamente para convertir toda su capacidad en espacio no asignado y aprovecharla posteriormente para ampliar C.
También probé este procedimiento durante la demostración.
Pero aquí mi advertencia es todavía más importante:
no elimines una partición que contenga información que quieras conservar.
Eliminar una partición no equivale a “vaciarla un poco”.
Estás eliminando su estructura y puedes perder el acceso a los datos almacenados en ella.
Haz una copia de seguridad antes de eliminar nada
Si decides que una partición ya no tiene sentido, mi procedimiento sería:
- Revisar todo su contenido.
- Copiar los archivos importantes a otro disco.
- Comprobar que la copia se ha realizado correctamente.
- Asegurarme de que realmente no necesito nada más de esa partición.
- Solo entonces eliminarla.
- Utilizar el espacio no asignado resultante para ampliar C.
En el vídeo lo comento expresamente porque es muy fácil centrarse en el objetivo de conseguir más espacio para C y olvidar que la otra partición puede contener información.
No hagas cambios destructivos con prisas.
Cómo aprovechar después todo el espacio liberado
Una vez eliminada la partición que ya no necesitamos, aparecerá espacio no asignado.
Si la estructura del disco permite utilizarlo para extender C, podemos volver a seleccionar la partición del sistema y aumentar su tamaño.
En mi prueba pude comprobar después el resultado directamente desde Windows, igual que con el método anterior.
La diferencia es que, en lugar de ceder únicamente una parte del almacenamiento de otra partición, estamos aprovechando todo el espacio que ocupaba.
Por tanto:
si quieres conservar la otra partición → redimensiónala.
Si ya no la necesitas → puedes valorar eliminarla, pero únicamente después de poner a salvo todos sus datos.
Qué comprobar antes de actualizar finalmente a Windows 11 26H2
Ampliar C puede resolver un problema de almacenamiento, pero no convertiría este procedimiento en el único paso previo a una actualización de Windows.
Antes de instalar Windows 11 26H2 en un ordenador que utilizo para trabajar, revisaría al menos estos puntos:
- Que C tenga un margen razonable de espacio libre.
- Que mis archivos importantes estén respaldados.
- Que el disco funcione correctamente.
- Que Windows Update no muestre errores pendientes.
- Que no tenga reinicios pendientes de instalaciones anteriores.
- Que las aplicaciones críticas que utilizo estén correctamente guardadas o sincronizadas.
- Que disponga de mis claves, contraseñas o datos necesarios si algo obliga a recuperar el equipo.
En mi caso, revisar C fue especialmente importante porque el ordenador tenía capacidad de sobra pero estaba distribuida de una forma que ya no encajaba con el uso que estaba haciendo.
Y esa es precisamente la situación en la que más sentido tiene plantearse un cambio de particiones.
Si además vienes de 25H2 y quieres conocer mejor qué cambia entre versiones, el patrocinador dispone también de una comparativa de Windows 11 26H2 vs. 25H2.
Hay igualmente configuraciones en las que pueden aparecer cuestiones relacionadas con el esquema de particionado del disco. Si necesitas abordar específicamente ese escenario, existe una guía independiente sobre cómo convertir MBR a GPT sin perder datos. No es un paso necesario simplemente porque C esté llena, así que no lo haría salvo que tu situación concreta lo requiera.
La idea es sencilla: no hagas cambios en el disco porque sí.
Identifica primero el problema y utiliza después la herramienta adecuada.
Conclusión: si C está llena, no siempre necesitas borrar cosas
Cuando empecé esta prueba, mi unidad C estaba prácticamente llena.
Podría haber empezado a borrar programas, temporales y documentos hasta recuperar unos cuantos gigabytes.
Pero habría atacado el problema equivocado.
Al revisar el disco completo descubrí que almacenamiento sí tenía. Lo que ocurría es que no estaba distribuido de acuerdo con mis necesidades actuales.
Otra partición tenía espacio de sobra mientras C se había quedado pequeña.
En mi caso, la solución fue utilizar 4DDiG Partition Manager para reducir esa segunda partición, crear espacio no asignado en el lugar adecuado y ampliar posteriormente C.
Después volví al Explorador de archivos y comprobé el resultado desde Windows: la unidad que antes estaba prácticamente llena ahora disponía de bastante más margen.
Ese es también el consejo principal con el que me quedaría antes de actualizar a Windows 11 26H2:
si C está llena, averigua primero por qué.
Si tienes basura, limpia.
Si tienes archivos que puedes mover, muévelos.
Pero si el disco dispone de almacenamiento y simplemente está mal repartido entre sus particiones, ampliar C puede ser una solución mucho más lógica que pasar el resto de la vida borrando cosas cada vez que Windows vuelve a avisarte de que te estás quedando sin espacio.
Y, hagas lo que hagas, antes de modificar las particiones recuerda algo todavía más importante: haz una copia de seguridad de cualquier dato que no puedas permitirte perder.
Preguntas frecuentes sobre una unidad C llena
¿Puedo ampliar la unidad C sin perder datos?
Es posible redimensionar particiones manteniendo Windows y los archivos existentes, que es precisamente lo que hice en mi prueba. Aun así, modificar particiones siempre implica cierto riesgo, por lo que recomiendo realizar previamente una copia de seguridad de los archivos importantes.
No utilizaría “sin perder datos” como sinónimo de “es imposible que algo salga mal”. Una interrupción, un problema del disco u otro fallo durante una operación de particionado puede provocar complicaciones.
¿Puedo pasar espacio de otra partición a C?
Sí, siempre que la distribución del disco permita realizar esa operación.
En mi caso reduje una segunda partición para obtener espacio no asignado y posteriormente utilicé ese espacio para ampliar C.
Lo importante es comprobar primero que ambas particiones pertenecen al disco correcto y prestar atención a la posición en la que queda el espacio no asignado.
¿Por qué C está llena si tengo mucho espacio en D o F?
Porque C, D o F pueden ser particiones independientes.
Que F tenga 300 GB disponibles no significa que esos 300 GB formen parte automáticamente del espacio disponible de C.
Esto es exactamente lo que ocurría en mi ordenador: al disco físico todavía le sobraba capacidad, pero C se había quedado pequeña.
¿Por qué no puedo ampliar C aunque tenga espacio libre?
Uno de los motivos puede ser que el espacio que estás viendo siga formando parte de otra partición o que el espacio no asignado no esté situado donde necesitas.
Por eso es importante distinguir entre espacio libre dentro de una partición y espacio no asignado del disco.
La disposición concreta de las particiones determina qué operaciones podemos realizar.
¿Es mejor borrar archivos o ampliar la unidad C?
Depende de la causa.
Si C está ocupada por archivos temporales, descargas olvidadas o programas que no utilizas, empieza limpiando.
Si, como me ocurrió a mí, los programas son necesarios y otra partición tiene bastante almacenamiento que no utilizas, puede tener más sentido redistribuir el espacio y ampliar C.
¿Tengo que formatear Windows para hacer C más grande?
No necesariamente.
En mi prueba pude ampliar la partición del sistema sin reinstalar Windows utilizando el espacio disponible de otra partición del mismo disco.
Aun así, cada configuración de disco puede ser diferente, por lo que debes comprobar cuidadosamente la distribución de tus particiones antes de realizar cambios.
¿Puedo eliminar otra partición para ampliar C?
Es posible utilizar el espacio resultante de eliminar una partición para ampliar otra cuando la distribución del disco lo permite.
Pero recuerda que eliminar una partición puede hacer que pierdas los datos almacenados en ella.
Antes de hacerlo, copia cualquier archivo importante a otro dispositivo y comprueba que la copia es correcta.
¿Conviene liberar espacio antes de actualizar Windows 11 26H2?
Yo sí revisaría el almacenamiento disponible antes de una actualización importante.
Windows necesita espacio para el propio sistema, aplicaciones, componentes de actualización y diferentes operaciones de mantenimiento o recuperación.
No necesitas borrar archivos de forma indiscriminada, pero evitaría iniciar una actualización importante con C permanentemente al límite.
¿4DDiG Partition Manager es obligatorio para ampliar C?
No. El problema que debes resolver es la distribución del almacenamiento, no instalar un programa concreto.
En mi demostración utilicé 4DDiG Partition Manager porque necesitaba redimensionar y mover las particiones de forma visual para transferir espacio de una partición a C.
Lo importante es entender primero qué ocurre en tu disco y elegir después el método que se adapte a esa distribución.
